sábado, julio 23
El pueblo una semana después del incendio
El lunes es fiesta en Madrid, con lo cual ayer las salidas estaban a tope, así que decidí salir tarde de la ciudad, no me apetecía ni tragarme los atascos, ni pasar calor en el coche. Mi coche es demasiado viejo y anticuado como para tener todas las comodidades de la vida moderna. Así que lo mejor era salir con la fresquita después de una siesta a las seis de la tarde. O sea que sobre las diez de la noche terminé saliendo de Madrid.
Además ayer era uno de esos días en los que me apetecía tomármelo con calma, así que me puse la radio y como soy un desastre, no tengo radio en el coche así que uso una pequeña de mano y carretera y manta. Hasta el pueblo. Llegue a las once y media de la noche. Pero eso si, nada de tráfico. En Madrid hacía un calor de miedo. Salí con treinta grados y llegué al pueblo con veintidós grados, demasiado calor para el pueblo, imagino que aún queda el fuego remanente de todo el incendio de la semana pasada y es que han sido cinco días de quemarse el monte y cerca de catorce mil hectáreas que son muchas, muchas.
De noche todos los gatos son pardos y el pueblo presentaba la misma apariencia que ves cuando cruzas la pequeña colina que da acceso a el. Las mismas pocas luces que lo iluminan y esa falta de movimiento que le da una apariencia de pueblo fantasma. Solo las luces que iluminaban los alrededores de la carretera permitían ver como todo estaba mas revuelto de lo habitual. Y es que los trigales había sido arrasadas por hordas de camiones cisternas en sus impulsos finales por apagar el fuego.
Al entrar en el pueblo si que había mucha gente. La plaza estaba abarrotada de coches, aunque la mayoría de los paisanos a esa hora estaban en el bar apurando las primeras cervezas de una larga noche de partidas de cartas y conversaciones veraniegas en el bar del pueblo.
No me va mucho ese tipo de actividades, así que prontamente me fui a casa. Cené un poco, no tenía mucha hambre, así que un lomo fue suficiente, un lomo, agua y un melocotón. Estuve una media hora en el portal de casa, viendo la luna de color naranja y entre nubes ocultándose detrás del monte, del monte que esta mañana he visto quemado.
Creo que eran las doce o doce y media cuando me fui a dormir. Esta mañana a las seis y media ya estaba levantado. Una ducha rápida, llené una botella de agua y me marche al monte a caminar y a ver el desastre. Llevé la cámara de fotos para quedarme con un recuerdo del desastre, pero la luz no era muy buena y como caminaba hacia el este, pues el solo me daba de cara, así que las fotos no han sido muy buenas. Esta tarde repetiré sobre las ocho de la tarde con una mejor luz y sobre todo con una mejor visión de los colores que ha dejado el paso del fuego por el pueblo.
A las diez y media estaba de nuevo en casa. El calor comienza a apretar y no es cuestión de estar al sol en el peladero que ha dejado el pueblo. Así que he desayunado un chorizo, te escribo esta carta y me voy a dormir una siesta que necesito descansar aún mas. Así que me pondré a leer un libro de esos de literatura al peso y luego me dormiré?seguro hasta la hora de comer. No me apetece cocinar, creo que haré un puré de lentejas y un filete o algo así, ya veré.
Que vida mas dura, bueno es mentira, no es tan dura, quiero descansar, necesito descansar y lo voy a hacer?
13:27 | Autor: Fontanero |
miércoles, julio 20
Miércoles y parece que todo vuelve a la normalidad en el pueblo. Después de unos días de bastante agobio, con eso de que las llamas llegaban o no, pues un poco preocupados. Nunca pensé que las llamas pudieran comerse al pueblo. No había pinos o algún árbol cerca de las casas que hiciera pensar aquello, eso si había mucha maleza, pero pensar que las casas estaban en peligro, no.
El desalojo se hizo por humo sobre todo. Pero dos días después la gente del pueblo ya estaba de vuelta en sus casas. Por lo que me cuentan, al final en cuanto a vistas desde el pueblo no se nota nada. Eso si, los campos de trigo están arrasados por la maquinaria que tuvo que entrar para entrar en las zonas de fuego. O sea que impacto visual desde el pueblo, apenas nada. Ya veremos que tal es el impacto por los alrededores.
Quiero ir a caminar por el monte. Aunque para ello hay que esperar todavía. Igual este sábado puedo hacerlo. No lo se, ya veremos que tan caliente continúa todo aquello. Pero me recorreré todas las zonas. El otro día pensaba también en toda la fauna. Imagino que el montón de jabalíes que había por allí que todos habrán muerto abrazados. Encima que son animales muy tímidos con lo cual esos no habrán salido de sus escondrijos para nada y encima es que el fuego avanzaba a una velocidad que no veas.
Creo que los cazadores del coto, se habrán quedado sin cazar el resto de sus vidas. Porque si no hay árboles, menos habrá cotos y cosas así. Bueno el sábado me iré con la cámara a ver como ha quedado el monté. Como tengo muchas fotos de estos pasados años, sacaré de todo el monté quemado para quedarme un poco en la mente como ha quedado todo aquello. Con el tiempo todo mejorará, pero será muy lento.
He visto zonas quemadas de pueblos cercanos. Y son zonas de hace unos diez años, que se ven bastante tristes y aunque el rastro del fuego no se ve ya, por esas zonas, se ve todo despoblado de árboles, aunque tiene vegetación baja, con matorrales, pero no es nada bonito con todos los árboles que tenía. Eso es lo que voy a fotografiar, un poco para quedarme con toda esa tristeza y recordarla dentro de muchos años.
Bueno, pero mas cosas, no solo el pueblo no? Estos días está haciendo un calor impresionante por Madrid. Pero ya creo que queda poco, en agosto con las noches mas cortas se notará la bajada de las temperaturas, que bien. Y ya se viene la época de las vacaciones que en mi trabajo se nota bastante, porque el ritmo baja mucho, se nota bastante y es como estar de vacaciones también.
Este año sigo con mis planes de vacaciones a medias. Como el trabajo ha venido un poco a rachas, me ha hecho cambiar bastante mis expectativas de vacaciones y no tengo una idea clara de que voy a hacer. Pero una cosa si tengo clara, que en Madrid no me quedo. Me marcho fuera, aquí no aguanto.
Siento que estos días mi conversación haya estado centrada excesivamente en el pueblo. Poco a poco irá cambiando en cuanto me acostumbre un poco a la situación, pero me siguen molestando mucho las noticias que sigo oyendo, como la de las imprudencias de la gente y no se que pasará con los que han cometido la imprudencia que ahora se desdicen de lo que ha hecho. Esas cosas me siguen poniendo de los nervios.
Y ya no te meto mas el rollo, vale? Te voy a mandar y beso y perdona de nuevo por haberte metido el rollo del pueblo y de la quema, pero aún me sigue poniendo bastante nervioso.
13:24 | Autor: Fontanero |
lunes, julio 18
Fin de semana horrible. Lo que para mi se prometía como un fin de semana tranquilo y sin muchos movimientos, se convirtió en un fin de semana complicado, por culpa del fuego.
Ha salido en todas las noticias del País y es que han muerto catorce personas, intentando apagar el incendio que se ha casi comido al pueblo. A mi pueblo.
Aunque lo dicen todas las noticias, todo pasó por unos excursionistas que hicieron una barbacoa. Una cosa tan simple y mira lo que ha provocado, catorce muertos. Mucha gente por una tontería. Te sientan mal muchas cosas. Lo primero es que los autores del incendio, son gente de cincuenta y tantos años. Se supone que gente que es consciente de lo que hace y además que estaban avisados por el guarda forestal de que no se podían hacer fuegos por hacía mucho viento y era peligroso y luego lo peor era la falta de medios y el poco caso que te hacían.
Allí llamamos a todo el mundo. Se intentó comunicar con mucha gente durante el sábado cuando el fuego producía mucho humo, pero no era el desastre que alcanzó el domingo. Pero ni caso. Por allí no vinieron ni aviones, ni bomberos, ni gente.
Todo el sábado por la noche estuvimos mirando desde lejos como se quemaban esos pinares de cien años. Pinares que ya no volveremos a ver de esa manera. Un amigo con su telescopio nos dejaba ver como cada árbol era consumido en segundos por el fuego y como se extendía sin que nadie pudiera hacer nada. Si es que la primera máquina que vino a apagar el fuego era una máquina alquilada por el pueblo, porque por allí nadie se aparecía.
No se hasta que hora del sábado por la noche estuvimos levantados viendo como el fuego se lo llevaba todo. A esa hora, aún no pensábamos que el fuego llegaría hasta el pueblo. Nos fuimos a dormir y nos levantamos pronto. El pueblo está en una especie de valle y cuando despertamos, el humo cubría el este del pueblo. Era una cortina alta y espesa de humo negro. Ese humo se producía por la combustión del pinar. Pinar que en su tiempo abastecía a la industria resinera, industria que en los años sesenta despareció por la aparición de las resinas sintéticas a base de petróleo.
El humo impedía que los primero rayos del sol, llegasen hasta el pueblo. Subimos a un alto, donde gente que no había dormido, miraba como avanzaba el fuego. Cuando llegué al alto, los cálculos de la gente era de que había unos treinta kilómetros de fuego. Treinta kilómetros que dejaban una columna de humo que se extiende hasta Cataluña. Hoy se puede ver en los periódicos fotos de satélite de cómo la columna de humo llega hasta allí. Los aviones seguían sin venir, pero gentes de pueblos vecinos comenzaron a llegar para ayudar a apagar el fuego. Se reunieron hasta ciento cincuenta personas. Pero con esa cantidad de personas como apagas un fuego?
Tienes que cubrir treinta kilómetros de frente. Además el terreno es abrupto, con profundas hondonadas y mucho matorral y estepas que con cualquier chispa comienza a arder. Para esos terrenos se necesita maquinaria pesada y sobre todo muchos aviones descargando agua. Pero a esa hora tan temprano por allí no había mas que gente de los alrededores ayudando a apagar el fuego.
Creo que fue sobre las doce de la mañana cuando saltaron todas las alarmas. Entonces el viento había avivado de verdad el fuego. Esta vez las autoridades se dieron cuenta de que la cosa era mas grave de lo que al principio se creía y comenzaron a movilizar medios. Por primera vez a la una de la tarde empezó a llegar gente de todos sitios a intentar apagar el fuego. Pero ya era tarde.
La tarde fue complicada. Sobre las cuatro de la tarde vimos salir del pueblo un vehículo que venían a ayudar. Fue un vehículo que nunca llegó a su destino, porque entrando por una de las gargantas del monte, fue rodeado por el fuego, catorce personas que murieron en una hondonada.
Y bueno, eso fue a las cuatro de la tarde o así. La noticia se comenzó a saber sobre las siete de la tarde, creo yo y fue cuando comenzó la movilización de los políticos. Claro catorce personas pinta muy mal, cuando no se han tenido los medios suficientes para intentar apagar el fuego a tiempo.
Sobre las ocho de la tarde, terminamos de hacer un cortafuegos para que el fuego no llegase al pueblo. Aún así el fuego seguía avanzando y ya estaba a unos ochocientos metros del pueblo, quemando todas las estepas. A esa hora comenzó el desalojo del pueblo. El desalojo se hizo por humo y no por peligro de fuego. Al no haber árboles demasiado cerca del pueblo, pues las casas no tenían mucho peligro, pero la gente mayor ya tenían algunos problemas respiratorios.
Yo me marché y allí se quedó mas gente. Por la noche estuve hablando con todo el mundo y me dijeron que el viento había cambiado de rumbo y se dirigía a otro pueblo. Cosa que no comprendo. Todo el fuego había llegado por el sur este. Y de pronto había cruzado la carretera y se desplazaba en dirección noroeste, sin ni siquiera entrar en el pueblo. Esas fueron mis últimas noticias de ayer.
Esta mañana he hablado con la gente y parece que le pueblo no corre peligro. El pinar mas cercano a casa, no se ha quemado y al menos desde casa puedo seguir viendo los pinares. Creo que mañana iré a sacar todas las fotos que pueda para ver como ha sido el desastre. Porque aunque lo he visto, como no camine por el terreno no me haré una idea clara de todo aquello.
Me da pena por la gente. Señoras mayores llorando al ver que todo aquello con lo que habían crecido ahora no existe. Y no lo volverán a ver. Menos mal que el Antonino, un señor de noventa años, que murió hace unas semanas no vio este desastre, que pensaría al saber que todos aquellos montes llenos de pinos y estepas ya no existían. La gente se llevó el ganado. La cabras este invierno no tendrán mucho donde comer por allí y en septiembre no tendremos moras, ni endrinas que coger. En octubre apenas habrá níscalos y bueno será un invierno muy triste. Triste para acordarnos de todos los montes que hoy no existen.
Bueno que ha sido un fin de semana triste para mucha gente. Ahora hay muchos años por delante para volver a ver todo aquello como fue y además no creo que lo vuelva a ver.
12:10 | Autor: Fontanero |
jueves, junio 23
Jueves de una larga semana de no hacer prácticamente nada de nada. Bueno de hacer mas bien poco. Este trabajo es así, a ráfagas y aunque no me acuerdo de lo que fue el lunes que fue el día mas complicado, hoy lo veo, como que no he hecho nada. Mejor así y que continúe así.
Hace calor. Pero hace calor para venir a trabajar. En casa no hace calor. En el trabajo no hace calor. Los ir y venir en metros llenos de gente, todos al igual que yo, sudando como cerdos. Y es que con estos calores la chaqueta y la corbata a primera hora de la mañana resultan excesivos. Pero así es la vida, hay que trabajar de esa guisa.
A veces quisiera ser camionero, metido en una cabina, recorriendo el país y oyendo la radio todo el tiempo. Seguro que sería la persona mas informada del país. Aunque aquí no estoy mal, porque me entero de muchas cosas, pero no es lo mismo.
Cuando trabajas en una oficina, resulta que tienes el síndrome de trabajar en un sitio que sea al aire libre. Luego te das cuenta de que es un rollo. Al aire libre, con el frío de la calle, con la lluvia, con los calores, en fin que no está tan mal trabajar en una oficina, aunque a veces deseara trabajar fuera.
Tengo sueño. Y no es por no haber dormido bien debido al calor. No dormí bien, porque tengo muchos proyectos y al final en las noches me emociono y pienso en ellos y claro eso me roba el sueño. Esta noche no he dormido pensando en todo aquello que me gusta hacer.
Ayer vi, Un Largo Domingo de Noviazgo. Una película francesa, muy francesa acerca de una chica que ha tenido la polio y que busca a su novio dado por muerto en la primera guerra mundial. Y es ver como ella se aferra a la esperanza de que ese amor vive, cuando tiene a todo el mundo en su contra. No es una película pastel, es francesa. Las películas pastel, son las americanas. Me gustó, pero no excesivamente, quizá mi estado de ánimo ayer sería el de ver una película pastel, yo que se.
Bueno jueves de calor. Jueves antes del viernes, el mejor día de toda esta larga semana de calor, que bien.
10:05 | Autor: Fontanero |
martes, junio 21
Hoy martes de calor en Madrid. Menos mal que tengo aire acondicionado en caso, que si no, estaría hoy muerto. Y es que mi casa es un poco rollo. Le da sol todo el día por todos sitios y claro eso al final se nota por las noches, cuando no puedes dormir. De esas noches que la cama está caliente, que te acuestas en ella y empiezas a sudar, pues yo nada. Así que pones el aire un poco antes de irme a dormir pongo el aire y mira por donde al irte a dormir, pues está la cama fresca que da gusto.
Ayer, te puedo contar, que no hice nada de nada. Pero nada. Bueno mi trabajo es así. Hay días en que no paras y cuando a la Bolsa le da el día tonto, pues trabajas como un burro. Ayer, en lunes, pasó que todo el mundo se dedico a vender. Pero fue mas un tipo de ventas de recuperar beneficios acumulados de tres o cuatro días de ganancias (mas algo especulativo), y claro al final no hay trabajo, porque el día es de lo mas tranquilo. La gente pone el piloto automático de sus ordenadores y de sus programas de compra y venta y se acabó.
La semana pasada no fue así. En cuanto hay dos o tres noticias, pues todo el mundo se mueve mucho. Y la semana pasada estaba la incertidumbre de lo que pasaría con las elecciones gallegas. Esta semana como eso ya ha pasado, pues habrá unos días de tranquilidad, ya lo verás.
Así que hoy espero tener por aquí otro día tranquilo. Muy tranquilo. Tengo un par de cosas que solucionar antes de ponerme a la labor de trabajar y ahora que no hay nadie en el trabajo aprovecho para escribirte.
Este fin de semana que viene me voy al pueblo. Necesito descansar y aunque no paro en mis fines de semana marchándome por ahí, también necesito estar en el pueblo con la tranquilidad que da, el levantarse, es oír el canto de los pájaros, el no oír todos los ruidos de este Madrid y el tener tiempo para muchas cosas, sobre todo para pensar.
Es curioso, que aunque no haga cosas espectaculares en el pueblo, siempre tengo la sensación de que el tiempo me alcanza para todo. En el pueblo me levanto a las nueve de la mañana. Desayuno un chorizo de la matanza de este año y si tengo mas hambre un lomo. Luego me pongo a leer. Porque a las once, comienza la solana y no es plan de irse a caminar por el campo. Si acaso, riego algo el jardín y como hay televisión (porque no llega la señal), pues leo, escucho la radio, a todo esto, solo se pueden oír las emisoras del gobierno con sus hojas parroquiales (o en este caso como están los socialistas en el poder, con el órgano de comunicación del partido) y poco mas. A la una y media de la tarde me pongo con la comida. Y las tres y media una siesta.
Sobre las siete de la tarde, cuando el sol ha caído un poco me voy a caminar por el campo. Y estoy de vuelta sobre las diez y media de la noche cuando el sol ha desaparecido y las primeras estrellas comienzan a aparecer en el firmamento. Y luego cenar algo ligero, una ensalada y sentarme en la puerta de casa con las luces apagadas a ver todas las estrellas del cielo. Y es que en Madrid no se ve una sola estrella y en mi pueblo se ve toda la vía láctea, es preciosa. Cuando la noche comienza a refrescar que suelo ocurrir sobre las once y media, me suelo ir a dormir.
Dos días así durante la semana y eso hace que el lunes siempre me haga ir a trabajar como nuevo. Aunque a medida que pasa la semana, voy estando mas y mas cansado. Hasta llegar al viernes que estoy medio muerto y necesito otra ración fuera de Madrid.
Aunque suelo marcharme casi todos los fines de semana por ahí, el siguiente de semana(no este, sino el otro) me quedo en Madrid. Y es que mi padre viene a verme y bueno no es plan de dejarle colgado. Y no es que sea un mal hijo, si no, que mas bien soy un pasota. Soy un pasota en todo lo que tiene que ver con cosas familiares. Creo que mi madre al final se ha acostumbrado a que yo sea así. Y en general siempre tiene noticias de mi, porque mis hermanas se las cuentan, no porque yo sea una persona que los esté llamando todo el tiempo.
Pero, no se, es que yo soy así. Se que debería llamar mas a mis padres para ver que tal están, pero es que soy muy vago, pero mucho, mucho.
Así que le veré este fin de semana y aunque mi padre no me abastece en suficiente medida con todas las noticias de casa, pero bueno el hecho de que esté diciendo todo tipo de chorradas es siempre bienvenido. Y que es alucinante como un hombre de ochenta años, como es mi padre, tenga esa capacidad de decir toda clase de paridas. Además es que se las inventa. Y no es demencia senil como pudiese parece en el primer instante. Es que le gusta decirlas y es que cuando está diciendo algo totalmente inverosímil, le miras la cara y automáticamente te das cuenta de que te está metiendo una trola. Y claro al verse pillado en la mentira y al igual que los niños pequeños, se descojona de la risa. Bueno cosas de padres.
Y bueno, ya no me enrollo mas, que si no, vas a pensar que soy el típico petardo, que me voy a trabajar un poquito, pero te prometo que va a ser muy poco. Luego estoy que el día se me hace eterno.
10:29 | Autor: Fontanero |
lunes, junio 20
Bueno, en realidad fue un fin de semana en un pueblo a unos treinta kilómetros de Segovia, que no sabía que existía. El pueblo se llamaba Gallegos y buscando por internet, me encontré con que para el fin de semana tenía una habitación libre. Pero el caso es que no era solo una habitación, eran casi todas las habitaciones.
Y es que era una casita rural que solo lleva un mes y medio abierta y no es muy conocida por lo que encontrar sitio libre fue muy fácil. Y me gustó la casa. Me gustó la comida. Me gustó el desayuno y aunque ya había estado por esa zona, porque ya conocía Sepúlveda, pues estuvo todo bastante bien. Quizá un poco de calor, pero por las noches corría un viento que no veas. Un viento que movía todas las hojas de los árboles dando una sensación de tormenta que en realidad no era tal.
La habitación era de color azul. Cama con respaldo de madera. Muebles rústicos de madera y unas sillas plegables de cuero preciosas. La habitación también tenía una gran ventanal con vistas al valle. Y las noches fueron frescas. El domingo solo tuve problemas al salir de Madrid y es que la nacional uno estaba a tope. Seguí por esa misma carretera hasta el desvío de Lozoya. Y luego subir por el puerto de Navafría.
Ese puerto siempre está en mi mente porque siempre sale en los partes de invierno invernales...?puerto cerrado?. Pero es, un sitio precioso. Con árboles altos, a lado y lado de la carretera. Un bosque muy bonito. Luego llegas al pueblo, ya en la parte de la provincia de Segovia, el puerto divide a Madrid de Segovia. Y muy cerca del pueblo de Navafría está Gallegos.
Desde le pueblo se pueden ver las montañas y el valle. A lo lejos, desde la terraza de mi habitación veía los rayos lejanos de una tormenta que nunca llegó. Pero el viento que sacude esa zona es impresionante. Imagino que las montañas encausas todos los vientos y los hacen bajar veloces por todo el valle. La vegetación falta de grandes árboles deja pasar todo el viento. No quiero ni pensar lo que será todo aquello en invierno con todo ese aire frío.
El sábado se levantó soleado y caluroso. Yo que estaba cansado me desperté a las once de la mañana. Baje a desayunar a las doce. Como en todas las casas rurales, un desayuno preparado con especial cariño y es que aún no están resabiados del trato al turista petardo. Así que de desayuno fueron tostadas con pan de pueblo y galletas caseras. La mermelada también era casera. Café con leche y zumo de naranja.
El comedor da a un mirador también la valle, un sitio precioso para aislarse del ruido. Solo se podía oír a los pájaros cantar, las ovejas y los caballos que con sus cencerros nos descubrían donde estaban. Los potrillos era lo único que podían romper la rutina de todo aquello, dando saltos a diestro y siniestro todo el tiempo.
Sobre la una de la tarde, una hora de mucho calor, cogí el coche y me marché a Pedraza. Me gusté el pueblo, aunque como muchos pueblos turísticos a tope de gente. Fui hasta el castillo del pueblo y lo estuve recorriendo todo. Como había una boda, aproveché para ver la Iglesia que me gustó mucho por dentro. Creo que estuve una hora o así. Nada mas y luego me marché a Sepúlveda.
En Sepúlveda, ya había estado y bueno, lo ves con otros ojos. Aunque también me gusta mucho el pueblo. Estaba cansado y dormí un rato tirado en la iglesia a la sombra. Me despertaron unos niños.
Luego fui hasta el Duratón, pero con el calor era intenso y no estaba yo para el sufrimiento, no bajé hasta el río. Era demasiado para mi cuerpo. A las siete de la tarde estaba de nuevo en la casa rural, durmiendo la siesta de nuevo. A las nueve de la noche, fui hasta Segovia, a comer algo y a ver la ciudad.
A las doce estaba de vuelta y durmiendo. Dormí con la ventana abierta, aunque tuve que levantarme mas tarde a cerrar, porque hacía frío.
El domingo, una repetición del sábado. Aunque, estuve en el pantano de Lozoya. Muchos inmigrantes rusos allí. Aunque el agua no me parecía de lo mas divertido para bañarme. Estuve comiendo en un chiringuito del pueblo y las cuatro de la tarde ya estaba camino de Madrid.
Con estos calores, no se lo que pasa, pero te cansas con hacer poco, poquísimo. A las diez de la noche ya estaba durmiendo. Y hoy aquí trabajando como un tonto, que rollo.
10:21 | Autor: Fontanero |
martes, abril 19
Hace veintiún años, ella, una chica gordita, morena y un tanto feucha le conoció. Nunca dentro de sus cálculos, entro el conocerle. Y no entró dentro de sus cálculos el conocerle, porque el era el interesado en conocerla a ella.
Al contrario que ella, el era muy guapo y mas de una chica suspiraba por el en la facultad. Además poseía el prototipo de deseos adolescentes, buena presencia, una mirada penetrante, un cuerpo esculpido a base de ejercicios y una bonita sonrisa.
El por alguna extraña razón, encontró algo en ella. Siempre buscó encontrarle en cualquier parte de la facultad que ellos compartían. Pero ella, era muy realista. Ella se sabía celosa y consciente de lo que podía alcanzar. El era demasiado guapo para ella. Además ella era celosa y no estaba dispuesta a compartirle con mas chicas en la universidad. Pero, quizá el impedimento mas grande que siempre tuvo aquel chico para ella, era que tenía novia. Y ella, siempre respecto aquello, nunca entraría en la vida de una persona que estuviese comprometido con alguien mas.
Aunque se encontraron, durante aquellos años en la facultad y parecían los mejores amigos de mundo, nunca pasó nada con ellos. Los años pasaron, la facultad acabó y sus vidas discurrieron por caminos distintos, olvidándose el uno del otro.
Ella siempre conservó en su corazón, los buenos recuerdos, el cariño, las confidencias y sobre todo, en secreto, el gran amor que había sentido por ese chico, quizá el primer amor verdadero de su vida. Ella nunca le olvidó.
A finales de años pasado, el volvió a su vida. Aunque los años habían pasado, aún conservaba el conservaba esa belleza que para ella siempre había tenido. Ellos habían cambiado y al igual que los años pasan por el físico, también pasaron por sus mentes. Y cada uno había sido marcado por amores y desamores en sus vidas.
Existían los lazos de unión entre ellos, y su amistad volvió a su sitio de juventud, aunque marcada por las vicisitudes que habían vivido. Su amistad, no terminaba de arrancar, marcada un tanto por sus vidas y por sus obligaciones de personas adultas, alejadas de aquellas obligaciones de la facultad, en que la vida era distintas y los problemas de la vida laboral eran harina de otro costal.
Cada uno pareció seguir su vida de normalidad. Pero un día ella se entero de que aquel amor de juventud tenía problemas. Nunca supo que problemas eran, pero se entero de que su vida discurría por entre lo mas bajo de la sociedad. Entre prostitutas y borracheras, durmiendo donde el sueño le llegaba, en fin, que aquel portento de joven, se había convertido en un remedo de ser humano, intentando sobrevivir en la ciudad.
Ella, sin saber porque y tal vez, en recuerdo de aquel viejo amor, decidió ayudarlo a salir de trance. Salió en su busca y lo encontró tirado en una calle, de algún barrio peligroso de una gran ciudad. Lo llevó a una pensión y buscó una institución que pudiese acogerle y que tal vez le ayudase a olvidarse de su vicio; el alcohol.
Durante aquel tiempo que duró unos meses, nació entre ellos un lazo de unión, un lazo que a base de cariño y de perseverancia se convirtió en amor. Poco a poco, los resultados que en el ejercían los tratamientos, pero sobre todo la compresión y el apoyo de ella, obraron el milagro y el comenzó a dar atisbos de una personalidad nueva. Era un hombre nuevo, lleno de proyectos e ilusiones, y para ella volvía ser aquel chico que había conocido en la facultad. Un hombre con toda la vida por delante.
Ella en aquellos meses, se sentía como las heroínas de las películas. Aquellas enfermeras que en la segunda guerra mundial, atendían a los soldados británicos heridos en el campo de batalla, y que daban todo su amor y compresión a aquellos hombres, en tiendas de campaña y con el ruido de las bombas y las balas, como música de fondo.
Su vida giraba en torno a ello. En torno a lograr el restablecimiento de aquel chico que tanto había amado. Siempre preparaba sus mejores platos, siempre estaba a su lado en los largos y calurosos fines de semana del verano, sacrificando las buenas conversaciones y risas que tenía con sus amigas.
Ella buscaba, que al final de todo aquello, estuviera el. Estuviera el amor que siempre deseó y buscó en la vida.
El tiempo pasó, y el empezó a poder dejar la institución los fines de semana. Y el terminó viviendo aquellos días de libertad en casa de ella. Ella, que siempre le había dedicado su amor, fue la mujer mas feliz del mundo porque era lo que había estado esperando. El, un hombre sin familia había empezado a encontrar ese cariño ansiado, ese refugio que todos buscamos y el calor de un cuerpo, con quien pasar las noches, un regazo donde ahogar las penas y donde explotar en mil alegrías.
El recuperó su confianza, y su personalidad cambio.
Volvió a sentirse, aquel hombre guapo y engreído de los años de juventud. Aquel hombre que con el solo chasquido de unos dedos, podía tener a la chica que quería. Y ella lo noto. Empezó a recibir sus desprecios e indiferencias. Empezó a sentir la frialdad de sus palabras y sus malos tratos. Sintió su alejamiento y a ella no le importó, porque era mucho mas grande el amor que sentía por el.
El había estado enfermo y ella sabía que aún continuaba estándolo y por eso continuó a su lado perdonando todas aquellas humillaciones.
Pero toda la paciencia tiene un límite. Fue el día en que ella supo, que el, estaba involucrado sentimentalmente con una chica de la institución. Un chica con los mismos problemas que el. Entonces no pudo resistirlo mas, aunque en lo mas profundo de su corazón decidió seguir amándole.
Hablaron de todo aquello y de nuevo el, que desde siempre había escogido a toda la gente en su vida, decidió que volvieran a ser amigos. Ella lo aceptó y así se hizo.
Cuando, por fin, le dieron el alta, el le pidió a ella, que le buscara una pensión para irse a vivir. Ella con todo el dolor de su alma, la busco y el comenzó de nuevo en el mundo, mientras que ella, desde la lejanía continuó amándole.
El fin de semana pasado, el dueño de la pensión la llamo para explicarle, que aquel hombre que había llevado a la pensión tenía que dejarla. Durante, todo el tiempo que había estado allí, había bebido mas de la cuenta y todas las noches habían acabado en trifulca. Los demás pensionistas no aguantaban mas y era hora de que se marchara.
Sus amigas al enterarse de todo aquello, la aconsejaron de que lo dejase, de que era un hombre que no la quería y que la utilizaba para tener su cariño, que en cuanto estuviese recuperado volvería de nuevo a ser el mismo de siempre.
Sin embargo ella, en un último esfuerzo, fue a la pensión y allí lo encontró. Era de nuevo el mismo hombre débil, estaba ebrio y necesitaba ayuda. Ella con sus palabras consiguió sacarlo de allí y llevarlo a comer. Luego estuvieron algunas pensiones, donde tuviese alguna cabida, pero no las encontraron, la última solución fue dejarle en el portal del piso de su madre.
Volvió a casa en un taxi, por las calles solitarias y lluviosas, con un mal cuerpo, pensando que nunca podría dejarle. Esa noche apenas pudo dormir, pensando en todo lo que había ocurrido aquel día. Todo lo que había vivido junto a el, no había servido para nada. Todo su amor entregado a el, era solo una quimera y nunca llegarían a tener nada juntos.
Al amanecer, sonó el teléfono. Era la madre de el. La llamaba, porque el la había estado llamando durante toda la noche. El había estado implorando su vuelta. Así que se levantó y fue a casa de su madre.
Fue un error. La madre le había mentido. Solo quería sacarlo de casa a toda costa y allí estaba el, de nuevo borracho, de nuevo intentado explicar algo que no tenía explicación. El exclamaba todo el tiempo que la quería, pero ella ya no podía creer en todo aquello.
El apenas podía moverse, pero ella aún así se lo llevó. Su madre, solo se atrevió a cerrar la puerta y a no ver nunca mas a su hijo.
Fueron a un restaurante del centro a comer. El volvía a tener la apariencia del mas pobre de los mendigos. Aún así comieron, hablaron y estuvieron juntos toda la tarde. Ella lloró muchas veces durante aquel largo sábado. Cuando terminaron de comer y el estando mas sereno, estuvieron caminado por las calles perdidas de la ciudad. Ella comprendió que nunca sería aquel chico de juventud. Aquel que siempre había amado y que había idealizado. Entonces se detuvo a mirarle. No era ni la sombra de todo lo que había soñado. Ella había estado luchando por tener una vida junto a aquel hombre con el que había soñado durante toda su vida y su mente volvió a la realidad.
Entonces lo abrazó, le dio el beso mas largo y tierno que jamás había dado a alguien y luego paró un taxi. Sin ninguna explicación subió al taxi y dándole la espalda para que no pudiese ver sus lágrimas correr, se marchó.
Lleva unos días sin verle, pero sabe que ella no puede compartir su vida con alguien como el. Y es mejor así, es mejor no saber y continuar con el recuerdo que siempre tuvo de el.
15:26 | Autor: Fontanero |